Si se toma en cuenta el recorrido biográfico de José María Figueroa Oreamuno, se puede concluir fácilmente que aprovechó al máximo cada uno de los días de en sus 80 años de vida.

Perteneció a una familia distinguida de Cartago, aunque su nacimiento se dio en Alajuela, el 17 de diciembre de 1820. Su madre fue Ramona Estefanía Oreamuno Jiménez y su padre Antonio Figueroa Oreamuno, un comerciante canario que arribó a Costa Rica en 1806 y se desempeñó como Jefe Político de Cartago, durante la administración de Braulio Carrillo Colina.

Los quehaceres de José María Figueroa fueron sumamente variados y probablemente esta sea una de las razones de la riqueza de formatos y contenidos de su Álbum y Cuadernos. Efectivamente, es posible encontrar a Figueroa ejerciendo tareas como cartógrafo, explorador, comerciante, genealogista, dibujante, caricaturista, poeta y etnógrafo.


Su personalidad estuvo marcada por una actitud crítica e incluso irreverente, lo que le valió procesos judiciales, destierros y condenas a muerte. En el Cartago del siglo XIX, en el cual se crió, su estilo de vida no fue bien visto por esta comunidad conservadora. Con razón o sin ella, sus vecinos lo catalogaban como una persona ociosa, con gran interés en la fiestas y el arte. Esta fue una apreciación a tono con su época, en la cual se ensalzó el valor del trabajo y se condenó al ocio.

Es célebre la acusación que recibió en 1843 debido a la elaboración de unos dibujos, considerados pornográficos, de unas damas de Cartago. Indica María Eugenia Bozzoli en la introducción del libro El Álbum de Figueroa. Un viaje por las páginas del tiempo (2011) que el autor del Álbum vivió un período de exilio en Nicaragua, entre 1855 y 1864, así como viajó en ciertos períodos a El Salvador y a Panamá. Tuvo una relación de amistad con Francisco Morazán Quesada; sin embargo, debido a un malentendido fue condenado a muerte (hecho del cual se salvó por puro azar).

En su etapa de madurez, Figueroa – quien mantuvo la esencia de su carácter y personalidad- se dedicó a trabajos agrícolas y mineros, así como a la denuncia de tierras y minas. Por ejemplo, se le nombró colonizador de Guatuso, el 17 de junio de 1885, durante el gobierno de Bernardo Soto, y en 1890 fue parte de la Comisión de levantamiento del mapa de Costa Rica, donde trabajó, entre otros, con Henri Pittier.

Nunca se casó. No obstante, en 1892 efectuó su testamento y dejó sus bienes a una hija que reconoció como “natural”: Herminia Figueroa Arlegui.

Su intensa vida no le impidió llegar a viejo, pues falleció a los 80 años de edad, el 18 de agosto de 1900, debido a una afección cardíaca.

Para conocer más sobre la vida de Figueroa, vale la pena leer la obra de teatro Figueroa: notario de la patria inédita, de Jorge Arroyo, así como los materiales citados en las fuentes.

Fuentes

ARROYO, J. et al (2011). El Álbum de Figueroa. Un viaje por las páginas del tiempo. San José, CR: Edupuc.

Dirección General del Archivo Nacional El Álbum de Figueroa. Un viaje por las páginas del tiempo (2001). Catálogo de la exposición documental del Archivo Nacional de Costa Rica. San José, CR.